No podía faltar en un blog de Rugby, y más en el de un candidato que se precie a la Presidencia de su deporte, un espacio de comunicación más distendido.
El Tercer Tiempo el espacio más sabio del Rugby, el lugar donde las personas se conocen en casi toda su dimensión. El espacio donde las fricciones habidas en el juego se minimizan o zanjan.
El espacio del conocimiento del compañero de otro equipo, de los problemas del Club contrario, incluso de las personas que lo comparten.
Un espacio de aprendizaje donde lo divino y humano se colocan a nuestro alcance y hasta en ocasiones llegamos a conocer el porque de aquel golpe, que estábamos seguros que no fue.
Un espacio de fantasía donde descubrimos también que aquella jugada de la que nos sentíamos tan orgullosos, ni lo fue para tanto e incluso que fue otro, el que posó aquel balón de ensayo.
Los Británicos lo han mimado a lo largo de los siglos y han recogido a cambio un colectivo social de características muy definidas, un colectivo sólido y solidario que se magnifica de generación en generación.
Pero hoy la preparación física,” la recuperación”, las prisas, la falta de espacio incluso de dinero, hacen peligrar la existencia de algo tan fundamental en el Rugby como el primer y segundo tiempo.
Su reivindicación es esencial porque aunque no tenga nada que ver con el marcador del partido de hoy, si lo tiene con el del próximo.